Josefina nunca deja de observar: a ras de tierra en el horizonte, arriba y abajo, con los ojos bien abiertos y el cuello estirado. ¡Hay tantas maravillas que contemplar en el mundo!
Este sitio web utiliza cookies, tanto propias como de terceros, para mejorar su experiencia de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Más información