Pasionales o tímidas, reservadas o atormentadas, deseosas o marginadas, valientes, vitales o llenas de ímpetu. Las jóvenes poetas que pueblan este libro están unidas por un talento natural para encadenar las palabras, por un amor desinteresado por la literatura y por una firme convicción en la necesidad del cambio. Y, muy a menudo, por desgracia, por el acoso de hombres que no terminan de comprender su grandeza y para quienes ellas no son más que «esas muchachas que escriben poemas». Retrato tras retrato, este almanaque ilumina lo que Virginia Woolf (cuya presencia se deja sentir en estas páginas) llamaba «momentos de vida». Los herbarios de Dickinson y el complicado tablero familiar en el pequeño paraíso de Amherst; el genio de Ajmátova para eludir la censura estatal y los celos de sus maridos; la inquietud de Antonia Pozzi entre las aulas universitarias y su felicidad en las montañas de su tierra natal; las estrategias con las que Szymborska combatía las obligaciones sociales tras el Premio Nobel; los trajes de moda que una jovencísima Sylvia Plath arrojaba desde un rascacielos de Nueva York como pura performance. Vidas diferentes y distantes en el tiempo, pero unidas por una visión del mundo más fuerte que cualquier cronología: la poesía como vida y la vida como poesía. Alba Donati nos traslada al magnífico caos de estas existencias dedicadas enteramente a la palabra, y consigue que resuenen con fuerza sus voces únicas en este libro singular e inclasificable.