Apegos fragmentados es un poemario que se divide en los tres grandes bloques de la literatura o de la vida: familia, salud, amor. Aunque estas categorías aparecen rotas, se contagian unas de otras, se afectan, porque si de algo sabe este poemario es del afecto y de la observación. Con una lírica completamente nueva, que intercala el verso breve con el versículo y que juega constantemente con un extrañamiento que se cuestiona y nos cuestiona, que desvela con una mirada casi infantil las relaciones, los diagnósticos, el cariño.
En su lectura tenemos esa sensación de estar llegando a un fondo que se conoce porque nos hermana. Como si hubiésemos bajado a esa laguna del conocimiento primigenio, pero no fuese exactamente conocimiento, sino experiencia, energía, asombro. Ir tanteando qué es esto de vivir, padecer, amar. Una laguna hecha de verbos y de tacto.