En el bar de comidas que regenta, Manuel Benítez recibe con sorpresa la visita de un viejo conocido, el juez Ramón María Zaldívar, que lo condenó muchos años atrás a la cárcel. Ahora que está jubilado, el juez quiere saber cómo le va la vida, después de aquella sentencia que en 1975, sin pruebas, le impuso por el robo de un coche y del atraco que luego tuvo lugar. Aquellos hechos marcaron la vida de Manuel: se casó con Paula, la joven abogada del barrio que perdió el caso pero que lo visitó compasivamente en la cárcel, y que logró que saliera adelante en el barrio y le ayudó en sus peores momentos. Por su parte, Zaldívar está jubilado, y viudo, y peleado con su hija. ¿Qué sentido tiene ese extraño reencuentro? Este acercamiento inicial motivado por el remordimiento quizá dé paso a una conversación prolongada y luego a una peculiar complicidad. Una novela emocionante, y tremendamente humana, de caídas y cuidados, de viejas heridas y segundas oportunidades.