Bill está enfadado porque tiene que cambiar de ciudad y de escuela por culpa de su madre, una famosa paleontóloga que ha aceptado un nuevo trabajo en un museo. Viajará con Harper Benjamin, un perrito dinosaurio de peluche que, quizá, le ayude a sentirse como todos los demás. También le preocupa que sus nuevos compañeros puedan pensar que es raro: uno de esos niños que tienen una casa de muñecas encantada. Aunque sea verdad, porque Bill tiene una casa de muñecas en la que vive una familia de miltons, extraterrestres procedentes del diminuto planeta Milton Du Du A. En esa casa vive, además, un fantasma, que cree que ya va siendo hora de una aventura y de buscar otro hogar para encantar. Lo que Bill no se espera es que, en esa nueva escuela, no será el único propietario de una diminuta casa encantada.