Lo único que Abby quiere es pasar más tiempo con sus amigas, lejos de las manos pegajosas y las miradas indiscretas de sus molestas hermanas y hermanos. Pero cuando un brote de varicela deja a todos cubiertos de granos rojos y atrapados juntos en casa durante dos semanas de caos ininterrumpido, Abby piensa que esto podría ser el fin de su cordura. ¿Logrará Abby resistir el impulso de huir o descubrirá que, a fin de cuentas, ser la mayor no está tan mal?