Natalia Sosa Ayala (Gran Canaria, 1938-2000) desarrolló una obra poética en la que cuestionó las normas hegemónicas atribuidas a su género. En su poesía, directa y desgarradora, elaboró un discurso a través del cual reclamó su identidad y buscó el lugar que la sociedad le negó.
Como indica Blanca Hernández Quintana en su introducción, «la poesía de Natalia Sosa habla de deseos, de miedos, de incomprensión, de búsqueda, de refugio. Su propia obra se convierte en el asidero desde el que da cobijo a su experiencia vital atrapada, sin quererlo, en un cuerpo incomprendido».
Natalia Sosa traspasa ahora las fronteras de su insularidad canaria, para ocupar el espacio que su aislamiento le impidió alcanzar entre las poetas de la segunda mitad del siglo XX.