Charlotte y Francesca eran inseparables en la universidad, pero bajo su afecto natural se escondían pequeñas tensiones. Cuando años más tarde Fran le hace una propuesta inusual a Charlotte —vivir con ella y con su marido, Adrian, en la casa que han comprado en el campo—, esta convence a su pareja, Bill, para que acepte la seductora promesa de emprender una forma alternativa de vida en comunidad, pero pronto descubren que la libertad también puede ser claustrofóbica. En esta deslumbrante novela gráfica Lizzy Stewart desafía los géneros y analiza con inteligencia la maraña de amor, envidia y deseo que sostiene nuestras relaciones más preciadas.