Una exploración asombrosa sobre nuestro deseo de permanecer ignorantes. ¿Realmente deseamos saber? Aristóteles afirmó que «todos los seres humanos desean saber». Sin embargo, también deseamos lo contrario. Queremos conocer la verdad… y al mismo tiempo protegernos de ella. Siglos después de la Ilustración, seguimos fascinados por profetas absurdos, los rumores irracionales siguen causando actos fanáticos y el pensamiento mágico prevalece sobre el sentido común y la experiencia. ¿De dónde proviene esta voluntad de ignorancia? En Ignorancia y felicidad, el aclamado ensayista e historiador Mark Lilla ofrece un diagnóstico de la tendencia humana al auto-ocultamiento de la verdad. Para ello, recorre un vasto arco intelectual que va del Libro del Génesis y los diálogos platónicos a las parábolas sufíes y el psicoanálisis, revelando las paradojas de nuestra resistencia al conocimiento. Lilla examina asimismo las fantasías que alimentan este impulso: la creencia de que el éxtasis de profetas, místicos y santos ofrece acceso a verdades esotéricas; la ilusión de que podemos conservar una inocencia casi infantil y la nostalgia por civilizaciones desaparecidas, imaginadas como más puras. El resultado es una reflexión original que invita a los lectores a reconocer sus propios impulsos y tabúes arraigados allí donde la mente oscila entre aceptar la verdad y resistirse a ella.