Luca, de catorce años, vive con sus padres y su hermano mayor en un pueblo junto al mar, donde todo parece inmutable; un refugio seguro que, con la llegada del buen tiempo, cobra vida con ritmos conocidos y rostros que regresan. Un verano, una chica llena de vida se convierte en su primer sueño de amor. Pero cuando ella desaparece y los carabinieri llaman una noche a su puerta, la existencia de Luca y la de los suyos cambia para siempre. Pocas horas después, un billete de tren, un viaje apresurado solo de ida y una madre que se aleja por el andén sin mirar atrás. Más al norte lo esperan el tío Umberto, profesor de instituto, y la tía Mara, junto a sus primas. En un mundo muy distinto del que conoce, Luca intentará reconstruirse, crecer y echar nuevas raíces, y buscar sentido a palabras como confianza y pertenencia en un intento por renacer y perdonar.
Con una prosa delicada y profunda, Roberta Recchia da vida a relaciones intensas, a diálogos vibrantes y a una historia que nos mantiene en vilo hasta la última página con su luminosa sensibilidad.