PERVERSIDAD

PERVERSIDAD. MUJERES FATALES EN EL ARTE MODERNO (1880-1950)

Editorial:
MUSEO CARMEN THYSSEN MÁLAGA
Traducció:
DODMAN, JENNY
Any d'edició:
Matèria
Arts
ISBN:
978-84-946730-7-8
Pàgines:
204
Enquadernació:
Rústica
Col·lecció:
Catálogo
19,95 €
IVA inclòs
Disponibilitat inmediata
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Catálogo de la exposición "Perversidad. Mujeres fatales en el arte moderno (1880-1950)": Del eterno femenino a la nueva mujer, esta exposición recorre más de medio siglo de imágenes protagonizadas por mujeres, en un período, entre finales del XIX y mediados del XX, en que su representación en el arte mostrará, como reflejo de las realidades sociales contemporáneas, un cambio de paradigma. El punto de vista exclusivamente masculino y misógino se enfrentará al cuestionamiento planteado por la mirada femenina sobre su propia identidad. De sujetos pasivos y sexualizados, las mujeres se convertirán en referentes de emancipación y libertad. Las perversas femmes fatales finiseculares, iconos de una sexualidad destructora, dejarán paso a las modernas, cuya perversidad reside en su oposición al orden establecido, por su reivindicación de un espacio propio que sacude los cimientos de una sociedad históricamente patriarcal y en plena revolución transformadora.

El punto de partida es el estereotipo de la femme fatale, una creación del decadentismo y simbolismo a finales del XIX que, a través de figuras bíblicas, mitológicas, históricas o literarias, asimila lo femenino con una belleza maldita, el pecado o la muerte. Con el arte de vanguardia, estas pérfidas seductoras tomarán el aspecto de mujeres de carne y hueso: las musas y modelos de los artistas, famosas actrices, excéntricas socialités, lánguidas burguesas o las majas españolas. Desnudas o vestidas, en poses sugerentes o impasibles, imponentes y subyugantes, estas mujeres encarnan el poder del deseo. La ruptura de estas visiones misóginas de la sexualidad femenina la plantearán artistas como Suzanne Valadon, con una mirada desprejuiciada al desnudo femenino como algo cotidiano.

El carácter terrenal de esos nuevos ídolos de perversidad desciende incluso hasta los bajos fondos de la sociedad moderna. Cabarets, cafés y prostíbulos ofrecen a los artistas de la bohemia parisina modelos de bajo coste, unas sórdidas Venus convertidas en los referentes del erotismo de una sociedad urbana en la que la prostitución conocerá un extraordinario incremento. La fealdad, lo grotesco, lo macabro o la reflexión dramática sobre este degradado universo convivirán con la fascinación eterna por lo femenino. La sexualidad desinhibida de estas reinas del abismo y el magnetismo de las femmes fatales se conjugarán en la belle époque en una estética difundida por la moda y la publicidad, consumida por la burguesía y la alta sociedad, por mujeres que, liberadas de su papel tradicional en la sociedad, reclaman nuevos roles y rechazan las convenciones.

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