A veces mi gata se pone a mirar,
algo más que el aire al pasar.
Acecha algo, es evidente,
que no percibe mi mente.
¿Qué rayos está haciendo que mi gata corra como loca, patine y le dé patadas al aire? ¿Podría ser un fantasma?
Un cuento tierno que celebra a los gatitos y todas sus cosas raras, y nos muestra por qué se ganan un lugarcito calentito en la cama después de un día entero espantando fantasmas.