Las botas de Mussolini inaugura una línea a la que he llamado Historia Fragmentada del Mundo, y este nombre describe el camino: saltos en el tiempo y en la frase.
Desde el Diario de la peste, libro esencial en mi trayectoria, me interesa, entre muchas otras cosas, esto: el entendimiento que surge del ritmo y del sonido del lenguaje frente a los acontecimientos.