La historia de Rosario Weiss, la hija ocultada tras uno de los mayores mitos del arte español: Francisco de Goya.
Juan Antonio Rascón llega a París en 1878 para ver unos cuadros de Goya que resultan ser las pinturas negras que decoraron la quinta del pintor en Madrid. Su contemplación trae a su memoria a la pintora Rosario Weiss, de la que estuvo enamorado en su juventud. Ella vivió de niña junto a Goya, fue su discípula, pero sobre todo fue para él una hija sobre la que acabó cayendo un manto de olvido y negación que llega hasta hoy. Un escritor, llamado Sergio del Molino, contempla, deslumbrado, un autorretrato de Weiss en el Museo del Prado y, a través de la literatura, mezclando géneros y haciendo uso de la máxima libertad del creador, elucubra, especula y construye un relato sobre un hecho histórico, o tal vez desvela lo histórico que hay en una ficción.