Él trabaja solo, tiene un olfato infalible y adora las tortitas: es el Gran Iván, un pequeño detective con gabardina y sombrero a lo Sherlock Holmes que resuelve cualquier misterio que se le presente. Iván es un verdadero profesional: analiza hechos, estudia pruebas y resuelve los casos más difíciles.
Un nuevo caso llama a su puerta: la lista de la compra de su amigo Claudio ha desaparecido y la necesita antes del mediodía. ¿Podrá Iván encontrarla a tiempo?
Menos mal que Iván es un detective que no se rinde fácilmente. A veces la verdad puede estar escondida justo delante de nosotros, y solo se necesita un poco de olfato detectivesco para verla.