Francis Scott Fitzgerald fue la voz más brillante de la generación perdida. Su vida y su obra se entrelazan en el Nueva York de los años veinte, una ciudad tan deslumbrante como contradictoria, cuya realidad nunca llegó a colmar el ideal de esplendor al que aspiraba el autor de El gran Gatsby. Contiene dos espectaculares mapas ilustrados de Nueva York y Princeton con más de 150 localizaciones de las obras.