Una tormenta ha devastado la Provenza con una fuerza inigualable, pero para Louis, un jardinero solitario, taciturno e hipersensible, ese desastre no es nada en comparación con lo que ocurre en su propia casa: el pequeño gato que ha recogido y con el que se ha encariñado con una insospechada intensidad está gravemente enfermo. Louis se encierra en un completo mutismo, como si las palabras ya no sirvieran. Pero a la casa de enfrente acaba de mudarse Thalie, una profesora de Literatura recién jubilada, alegre y fantasiosa, que necesita ayuda para recuperar los olivos y las adelfas destrozados por el temporal. Esta le propone un trato: él cuidará de su jardín y ella, a cambio, lo iniciará en el poder y el misterio de la poesía. Así empieza una inesperada amistad, y entre árboles maltrechos, tardes de conversaciones y versos de Safo, Pessoa, Lorca, Gaspara Stampa, Pavese, Rimbaud, Neruda o T. S. Eliot, el jardinero descubre que la poesía lleva muchísimo tiempo nombrando el mundo por nosotros: el dolor, la belleza, el miedo, el deseo, la naturaleza y todo aquello que no siempre sabemos cómo expresar. Tras enseñarnos a contemplar el arte como una lección de vida en Los ojos de Mona, Thomas Schlesser nos invita ahora a escuchar la poesía como una fuerza capaz de hacer florecer ese jardín interior que todos atesoramos.