Kostas Jaritos, ahora jefe de las Fuerzas de Seguridad del Ática, está preocupado por Zisis, quien tras su ataque al corazón está ingresado en el hospital, y Adrianí sustituye a Zisis al frente del refugio para los sintecho. De pronto, la policía de Elefsina alerta de que un vigilante del yacimiento arqueológico de la zona, donde tenían lugar los antiguos misterios religiosos de Eleusis, ha aparecido muerto de varias cuchilladas. Cuando empiezan a investigar el crimen, descubren que varias piezas del yacimiento se han sustituido por reproducciones falsas, tan perfectas que es casi imposible distinguirlas de las originales. Alguien quiere demostrar que las réplicas, realizadas con la ayuda de alta tecnología y la Inteligencia Artificial, pueden ser una solución para muchos monumentos arqueológicos griegos, o incluso para suplir los nunca devueltos frisos del Partenón, expuestos en el British Museum. Pero nada es tan sencillo como parece. Y entre suculentos platos griegos y celebraciones en el refugio, se va desarrollando la idea de que la IA traslada el antiguo concepto de fraude económico a otros ámbitos, como el arte y la literatura.