La autora escribe en el prólogo sobre su obra: «Deseo y la tierra y Escribir? fueron escritos antes y después de Pueblo yo, uno como reparación y el otro como desahogo y rebeldía. [...] Deseo y la tierra me parece medido y pulcro, dice lo que tiene que decir y le da lo mismo que su languidez a veces deje silencios abiertos y teme echarse a temblar de pronto. Escribir? es jediondo, caótico, gritón, tiembla adrede, improvisa y hasta se echa pedos si le da la gana.»