Elaborados con la exhuberancia y las sorpresas habituales en él, los ciento treinta platos contienen todos los elementos imaginativos y la combinación de sabores a los que nos ha acostumbrado Ottolenghi para lograr el máximo disfrute con la mínima dificultad. Originales y deliciosas, las recetas de Cocina simple son aquí mucho más accesibles gracias a seis preceptos muy sencillos identificados por sendos pictogramas:
(S)ofisticado pero fácil
(I)mprescindibles en la despensa
(M)enos es más
(P)ereza
(L)isto con antelación
(E)xprés
Gracias a las pautas de Ottolenghi, poner en la mesa una comida fabulosa en menos de treina minutos, elaborar una receta sabrosa con un único recipiente o servir un plato preparado con antelación son tareas mucho más sencillas, relajantes y divertidas, tanto para quienes no quieran prescindir de la emoción y la osadía entre fogones como para quienes no deseen complicarse demasiado la vida a la hora de cocinar.